Descripción
OVIEDO FREIRE, ATAWALLPA//EDITORES ECUATORIANOS//FILOSOFÍA
Vivimos desde hace mucho tiempo en un confinamiento de tipo claustro al ser algo voluntario. El encierro actual confirma y consolida lo que ya vivíamos, ahora solo se lo está normalizando conscientemente y legalizando más claramente. Actualmente ha alcanzado un nuevo nivel y uno nuevo perfeccionamiento, pero no es algo que acaba de surgir y que sea consecuencia del coronavirus. La causa no es el virus. La pandemia solo ha dado paso a un confinamiento claro, y que se está convirtiendo en un “nueva normalidad” para aquellos que no estaban al tanto. En concreto, no hay ninguna nueva normalidad, ni un mundo después de la pandemia; solo la continuación, profundización, y expansión del encarcelamiento milenario, anteriormente llamado esclavitud y hoy capitalismo, que al final son lo mismo, en que solo han variado los métodos y los niveles de uso y usufructo del trabajo humano y de la naturaleza.Este encierro se vuelve similar al encierro que ciertos religiosos hacen en los claustros. Nadie los obliga a encerrarse, lo hacen voluntariamente porque consideran que de esta manera sirven mejor a su dios. Y la humanidad está haciendo lo mismo, en el gran claustro mundial en que el capitalismo ha convertido a todo el planeta. Lo que llamamos Tierra ahora es un claustro global. Todos adorando al dios moderno: el mercado. Incluso, el antiguo hombre-dios de las religiones se lo consume para enriquecer a las iglesias, las que siempre han hecho de su dios una gran empresa. Es más, ahora también se tiene que pagar para ingresar a las iglesias católicas. El dinero es el dios que lo resuelve todo. El mercado es el dios del bien y del mal.Si se controla el covid 19, eso no significa que el confinamiento desaparezca, sino que será más real e incluso demandado, con el pretexto de que hay otros peligros. De hecho, la pandemia fue el gran pretexto que las élites encontraron para normalizar o naturalizar el aislamiento que ya existía, y que la gente no era consciente. Ahora están un poco más conscientes, pero lo aceptan voluntariamente, convencidos de que es para su bien o para su beneficio. La pandemia fue solo el medio para acelerar el proceso gradual de confinamiento ya en marcha, y solo fue necesario un retoque para que todos lo asimilaran y lo aceptaran. Para que todos crean que es el "nuevo mundo" después del encierro, y que la culpa está en el virus y no en el capitalismo. Los "terroristas" políticos, religiosos, extranjeros, criminales y pobres, son los virus potenciales; de quienes es necesario alejarse y cada uno encerrarse en su fortaleza privada. Este auto secuestramiento es la aceptación vNo estoy de acuerdo con los filósofos, a quienes los medios de comunicación occidentales les dan mucha palestra, de que el Estado vigilante es la nueva situación. No es el Estado, es el mercado el que lo observa todo, el que sabe cómo venderle todo, incluso lo que no necesita y no quiere, convirtiéndole en un comprador compulsivo. El Estado mismo ya no es el dispositivo de control, esencialmente se ha reducido al sistema militar y judicial, ya que el gran dispositivo de control es el mercado globalizado. Por esta razón, la derecha ya no está interesada en un Estado grande como en los tiempos de los reyes y del capitalismo inicial, necesita el Estado mínimo para legalizar e instrumentalizar el mercado como un nuevo aparato de dominación. Todos viven para consumir, su único sentido de la vida es gastar. El dios del consumo es más que el Estado. El mercado ya no tiene bandera, nacionalidad o estado. Y eso no cambiará, solo las fuerzas represivas tendrán más poder. En todo el mundo, los presupuestos nacionales para educación, salud y vivienda se están reduciendo; pero






