Descripción
KUYKENDAL PÉREZ, MATÍAS BRETÓN//EDITOR EL ANGEL//NARRATIVA ECUATORIANA
Antes de que los filósofos se volvieran empleados de la academia, hubo unos pocos, como Antístenes y Diógenes de Sinope, que hicieron de ella un acto de desafío permanente. Los cínicos no escribían tratados sesudos ni adoctrinaban en auditorios solemnes; preferían el arte del insulto certero y la vida sin decorados. Llevaban el agravio de "perro" como un título nobiliario, porque entendían que la única respuesta sensata a este mundo es un buen ladrido.
Estos nueve cuentos no son un manifiesto ni una prédica, porque la filosofía cínica nunca se escribió con tinta sino con la desobediencia de un perro que, en lugar de inclinar la cabeza, muestra los dientes.






