Descripción
Manuel De Prada//Nobuko//Arquitectura > General
La posibilidad de conseguir una arquitectura estrictamente funcional, aceptada en las primeras décadas del siglo XX, procede del siguiente argumento: en arquitectura, al igual que ocurre en la naturaleza, la forma sigue (o debe seguir) a la función. El soporte material de dicho argumento fue la tradicional casa inglesa, pues algunos pensaron que se generaba libremente desde dentro hacia fuera, al igual que los órganos y los organismos, atendiendo exclusivamente a los usos.
Para aquéllos que defendían desde Inglaterra los valores medievales y el gusto por lo pintoresco, el clasicismo era un estilo agotado; un estilo antieconómico, público, ostentoso y poco confortable que debía ser sustituido por otro estilo que fuera auténticamente inglés y, por tanto, económico, discreto y confortable.
La justificación del modelo medieval idealizado se convirtió así en una suerte de mito entre algunos historiadores y arquitectos, en una narración fabulosa que refería los acontecimientos presentes a un mundo pasado y mejor en el cual reinaban la libertad, la autenticidad, la honestidad y la funcionalidad. Aceptando esta relación sentimental entre medievalismo y modernidad, algunos arquitectos pudieron sentirse libres y originales sin tener en cuenta el origen.
Ésta fue, quizás, la lección peor aprendida por los ideólogos de la estricta funcionalidad.
Para aquéllos que defendían desde Inglaterra los valores medievales y el gusto por lo pintoresco, el clasicismo era un estilo agotado; un estilo antieconómico, público, ostentoso y poco confortable que debía ser sustituido por otro estilo que fuera auténticamente inglés y, por tanto, económico, discreto y confortable.
La justificación del modelo medieval idealizado se convirtió así en una suerte de mito entre algunos historiadores y arquitectos, en una narración fabulosa que refería los acontecimientos presentes a un mundo pasado y mejor en el cual reinaban la libertad, la autenticidad, la honestidad y la funcionalidad. Aceptando esta relación sentimental entre medievalismo y modernidad, algunos arquitectos pudieron sentirse libres y originales sin tener en cuenta el origen.
Ésta fue, quizás, la lección peor aprendida por los ideólogos de la estricta funcionalidad.





