Descripción
ARTEAGA, ROSALÍA//EDITOR EL ANGEL//POESÍA ECUATORIANA
2 Alas es una colección de poesía creada por El Angel Editor, desde Ecuador para el mundo hispano, que pretende reunir a muchos de los autores más importantes de la poesía ecuatoriana con sus grandes colegas iberoamericanos, y que este encuentro se vuelva un lazo cómplice que traspase fronteras, que junte sensibilidades similares, que permita que dos poéticas se den la mano y traten de alcanzar al lector a través del vuelo cómplice de dos alas que crean a ese pájaro del poema.
En este libro están juntas las poéticas de Rosalía Arteaga Serrano (Cuenca, 1956) y Piero De Vicari (San Nicolás, 1963). Las dos conducen sus versos por sensibilidades parejas, pero personalidades y estilos distintos.
La gran poeta boliviana Yolanda Begregal dijo sobre la poesía de Arteaga: Ni en Tagore ni en la Mistral, en hombre ni mujer, en prosa o verso he hallado lo que podría llamarse un acto de amor, una convicción tan auténtica y tan llena de lo que llamamos poesía. Mientras que el crítico ecuatoriano Hernán Rodríguez Castelo dijo: No sé si Gabriela Mistral escribió alguna vez algo más bello que sus poemas de las madres. Leo el primer párrafo de Jerónimo de Rosalía Arteaga y me llega el eco de aquellas impresionantes páginas."
Por su parte, en la otra ala, el crítico y escritor argentino Noé Jitrik dice sobre la poética de De Vicari: Coincido con usted en el camino que ha elegido para escribir poesía: economía, precisión, rigor al servicio de cierta metafísica muy densa y profunda; el tiempo, el declinar, pero sin palabras ‘poéticas’ que enturbian la poesía. Debo decirle que sus poemas me gustaron… Y el poeta Jorge Ariel Madrazo dijo: creo que estás logrando el poder, ése que todos soñamos, de decir mucho, mucho, con poco. Mejor dicho: con poca materia. Me siento muy atraído por tu propuesta, inteligente sin caer (que eso suele ser) en intelectualismos ni "conceptismos"…
Elave de estas dos alas construye su nido con palabras. La poesía será siempre el mejor lugar para vivir; ella es libre y migra como las golondrinas que no hacen el verano, sino que lo cantan. Los corazones lectores la necesitan para seguir palpitando.






