Descripción
ORDOÑES, FRANKLIN//EDITOR EL ANGEL//POESÍA ECUATORIANA
La disciplina, la parquedad, la búsqueda insaciable de la belleza en la imagen, en la sutileza de los sentidos enfrentados al places, frente al deseo visto desde diversas formas acaso pasando, como los griegos, por unos tipos de amor el filio, el eros y el ágape, desde las circunstancias más libres de la sentimentalidad: una poesia joven, valiente y distinta, con gran audacia y un cierto toque de misterio, soledad, más un halo dulcisimo para asumir condicionantes ligados al erotismo, a la sensualidad, a la ilusión de descubrir el cuerpo del otro en la poesía, en su claridad, en su belleza hasta tocar los más bellos tambores del sexo.
La obra de Franklin Ordóñez Luna es una de estas compilaciones cuidadas, repujadas, blindadas con la precisión de una voz que ha sabido sostener el sonido y el ritmo con el mismo tono que sostiene el concepto y el decir. Después de esta poesía libre, corta, relacionada casi con lo epigramático, el poeta llega a un tiempo que él mismo ha llamado madurez en el que aparece otro amor más acolito con su momento actual y que tiene que ver con la tierra, el paisaje, la maravilla de la sombra encendida aún en su enorme corazón artistico y en la figura de la madre como portadora absoluta de la herencia enorme del amor verdadero, del filio más sostenido en la palabra, en la humanidad y en el halo transparente de la emoción.
Ordóñez es uno de los más grandes poetas de la generación de los 90. Siempre timido, silencioso, recatado, con un gran sentido del humor visto desde la más pura acepción de la inteligencia. La poesia de este libro confirmará que esta voz merece toda la atención de la nueva poesia latinoamericana.






